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Los algoritmos están destruyendo el pensamiento crítico

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Algoritmos, pensamiento crítico y la ilusión de estar informados Vivimos en una época donde el acceso a la información parece ilimitado. Con un par de clics tenemos a disposición noticias, opiniones, estadísticas y análisis de todas partes del mundo. Sin embargo, esta abundancia no garantiza una sociedad mejor informada. De hecho, puede estar ocurriendo lo contrario. Los algoritmos que regulan qué vemos en redes sociales, buscadores y plataformas no están diseñados para fomentar el pensamiento crítico ni el debate abierto. Su lógica es simple: mantenernos la mayor cantidad de tiempo posible conectados. Y para eso, nos muestran aquello que coincide con nuestras preferencias, nuestras emociones y, sobre todo, con nuestras creencias previas. De esta manera, en lugar de exponernos a la diversidad de puntos de vista, los algoritmos refuerzan lo que ya pensamos. Nos encierran en burbujas digitales que nos confirman, pero no nos confrontan. Así, muchas personas no buscan realmente informarse,...

Nos enojamos en segundos, perdonamos en años

  Nos enojamos en segundos, perdonamos en años Por Bruno Casiello Jonathan Haidt, en su análisis sobre la condición humana, plantea algo tan simple como devastador: la mayoría de nosotros tarda apenas segundos en enfadarse, pero puede necesitar años para perdonar. Ese desajuste en los tiempos emocionales no es solo un rasgo individual, sino una falla estructural de nuestra especie. Lo que nos enoja suele tener la forma de una amenaza al ego, una ofensa, una traición percibida. Y nuestro sistema emocional reacciona rápido, como si estuviéramos programados para defendernos más que para entender. En cambio, el perdón es lento, requiere un trabajo interno, a veces doloroso, a veces solitario. Y ahí aparece la paradoja: necesitamos vínculos para vivir bien, pero muchas veces reaccionamos de formas que los ponen en riesgo. Nos defendemos tanto que terminamos solos. He visto esto una y otra vez en el consultorio. Personas atravesadas por historias que podrían haber tenido otro final si al...

La adolescencia que creció con miedos y likes

  La generación ansiosa: ¿Qué le pasó a la salud mental de los jóvenes? En La generación ansiosa, el psicólogo social Jonathan Haidt analiza el preocupante aumento de los trastornos de salud mental entre adolescentes y jóvenes, especialmente a partir del año 2010. Con una mirada rigurosa, combina datos epidemiológicos, análisis socioculturales y neurociencia para intentar responder una pregunta central: ¿qué cambió en nuestra sociedad para que una generación entera se vuelva tan vulnerable? Haidt sostiene que el aumento de la ansiedad, la depresión y las autolesiones no es casual ni puede explicarse únicamente por factores individuales. El libro apunta principalmente a dos causas estructurales: 1. La crianza sobreprotectora, que privó a los chicos de experiencias fundamentales para desarrollar autonomía, tolerancia a la frustración y resiliencia. 2. La explosión de las redes sociales, que transformó la adolescencia en una exposición constante al juicio ajeno, al narcisismo performá...

Insomnio: cuando el cuerpo quiere descansar pero la mente no lo permite

  Insomnio: cuando el cuerpo quiere descansar pero la mente no lo permite Dormir es una necesidad básica, casi tan vital como comer o respirar. Sin embargo, para muchas personas, el sueño se convierte en una batalla cotidiana. El insomnio no es solo la dificultad para dormir: es una experiencia desgastante que afecta el ánimo, la atención, la salud física y las relaciones. ¿Qué es el insomnio? Desde un enfoque clínico, hablamos de insomnio cuando hay dificultades para iniciar o mantener el sueño, o cuando el sueño no es reparador, al menos tres veces por semana, durante más de un mes. Pero en la práctica, lo que se escucha en los consultorios son frases como: “Me acuesto cansado, pero no me duermo.” “Me despierto mil veces a la noche.” “Apenas amanece y ya estoy con los ojos abiertos, como si el cuerpo tuviera miedo de relajarse.” Causas posibles El insomnio puede tener múltiples orígenes: Estrés y ansiedad: la mente no se apaga, repasa el día, anticipa problemas o revive escenas d...

Que la política no entre en casa

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  Que la política no entre a casa Vivimos tiempos en los que la política ocupa cada rincón. Redes sociales, almuerzos familiares, grupos de WhatsApp, mates con amigos… cualquier espacio puede convertirse en un campo de batalla ideológico. Es fácil caer en la trampa: responder, discutir, defender una postura con la sensación de que si no lo hacemos, estamos cediendo terreno. Pero, ¿a qué costo? En nuestra vida cotidiana, los vínculos que verdaderamente nos sostienen —la pareja, los hijos, los amigos, los compañeros de trabajo— no necesitan de más trincheras. Ya tenemos suficientes frentes abiertos como para sumarle un enemigo más en casa. El hogar como refugio La casa debería ser un espacio de resguardo, no de conflicto. Un lugar donde, más allá de nuestras ideas, podamos encontrarnos como personas. Donde se escuche más de lo que se discute. Donde no importe si votás a uno u a otro, sino cómo tratás a los demás. La política no puede tener permiso para arruinar un asado, una sobremes...

"No creo en la Psicología"

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"No creo en la psicología": una invitación a repensar desde la experiencia Escuchamos con frecuencia frases como "yo no creo en la psicología", como si estuviéramos hablando de una religión, de un dogma o de una cuestión de fe. Pero la psicología no necesita ser “creída”. La psicología, como disciplina y como práctica clínica, se basa en décadas de estudio, observación, investigación y trabajo con personas reales, atravesando situaciones reales. Ir al psicólogo no implica adherir a una ideología, ni sumarse a una secta de autoayuda. Tampoco es un acto de debilidad ni un lujo reservado para quienes "no pueden solos". Es, en muchos casos, una forma responsable de hacerse cargo de lo que a uno le pasa. Porque vivir puede ser difícil. Porque hay momentos en los que el malestar psíquico no se resuelve con fuerza de voluntad ni con consejos bienintencionados. Y ahí es donde el espacio terapéutico puede hacer una diferencia enorme. Tampoco se trata de convencer a...

Consideraciones sobre el fanatismo

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  Fanatismo ideológico: cuando la creencia deja de ser pensamiento Estamos atravesando una época en la que las ideas dejaron de discutirse para empezar a defenderse como trincheras. Política, género, religión, vacunas, fútbol: todo parece terreno fértil para el fanatismo. No hablamos de convicciones profundas ni de pasión intelectual, sino de esa forma de pensar cerrada donde ya no se busca entender, sino vencer. El fanatismo ideológico se caracteriza por una adhesión rígida a una idea o grupo, al punto de que cualquier diferencia se vive como amenaza. El otro ya no es un interlocutor, sino un enemigo. Y eso convierte a la ideología en algo muy parecido a una identidad. Desde la psicología, entendemos que el fanatismo suele estar sostenido por necesidades emocionales no resueltas: Necesidad de pertenencia Búsqueda de certeza en un mundo incierto Deseo de superioridad moral Miedo al conflicto interno que produce la ambigüedad El pensamiento fanático no tolera la duda. Porque donde h...